A propósito del diablo…

De ninguna manera hubiese creído que mi segunda entrada en este, ya querido, portal tendría semejante título. Poner como sustantivo esta famosa palabra, podría generar más expectación de la que merezco. Y es que, de forma casi inalterable, el diablo siembra curiosidad en el menor de los casos. Sea uno creyente,  ateo, cualquiera de los dos o incluso un punto intermedio dependiendo de los días, se tiene una inevitable reacción ante el diablo. Más aún si te lo encuentras de forma escrita. De ahí que se requiere de cierto valor para publicar algo que hable de ello.

Bueno, fue esta reacción (en mi caso: curiosidad) la causante de mi caída ante esta historia. Me generaba comezón por las tardes, o no dejaba de molestarme durante las noches. Alimentaba la expectativa durante días, y después la dejaba sin comer por semanas. Así que, después de meses de meditarlo, me decidí a abrir el libro que, de cierta forma, cambió mi perspectiva sobre asuntos de primera importancia. Esos menesteres que tienen que ver con las relaciones humanas. A su vez, fue compañía y debate dependiendo del horario. Por las noches, hasta podía platicar con cada protagonista y comentarles lo errado o acertado de sus decisiones. Un libro que está escrito abierto al diálogo, me parece imperdible.

Deseo aclarar que estas líneas no pretenden ser un homenaje, mis palabras no le hacen justicia a Velasco ni a su obra. Esto es una invitación, esto es un agradecimiento. Este diablo tiene de viejo 10 años, y hoy en día aún más que ofrecer que cuando vio la luz por primera vez. Digamos le hace justicia al refrán.

Se vive esta historia empapado de la esencia de la ciudad de México y olfateando los hot-dogs neoyorquinos. Conociendo personajes de los que todos tenemos un poco y anhelamos tener otro tanto. Seres en quienes te reconoces con orgullo y repugnancia. Viví capítulos odiándolos y otros más queriéndolos. Entre desfalcos, tiendas departamentales, hoteles, drogas, amores, desamores y soledades se escucha “The Passenger” de Iggy Pop y uno sigue devorando páginas.

Gracias, Xavier. El premio más grande lo recibimos cada uno de tus lectores con tu historia. Yo ya no puedo esperar a leer “Mi Violetta”, como no pude esperar a ser un “diablo guardián” a mi muy desparpajada manera.

Hasta pronto.

Javier.

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Una respuesta a A propósito del diablo…

  1. Arturo Del Ángel dijo:

    Los ecos han llegado al autor, que estoy seguro disfrutó de leer este homenaje personalísimo.
    Eres un volcán y te agradezco estos momentos de liberación en tiempos tan endemoniados.

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